Ángeles vestidos de verde, sobrevivientes salvados por Dios para ayudar a mucha gente aquella noche de tragedia en Mocoa

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Estación eléctrica Junin
Mocoa – Putumayo

JOSE EUSEBIO BERMEJO CEPEDA – Abogado

Por: Jose Eusebio Bermejo Cepeda- Abogado, Columnista de Opinión
Edición: Jorge E. Kuarán Cabrera – Director

Fueron aquellos momentos de indescriptible angustia en medio del enfurecido frenesí de una lluvia de selva tropical nocturna cuando a eso de las 11.45 de la noche del día viernes 31 marzo, la montaña en la vereda San Antonio del municipio de Mocoa, se desprendió en una enorme masa de muerte que contenía miles y miles de toneladas de arena, lodo, piedras gigantescas e inmensos árboles centenarios superiores en altura a treinta metros, que a su paso fueron arrancados o destroncados en segundos e incorporados a la enorme masa mortal que se extendió como una manta por casi un kilómetro de ancho y a una altura descomunal, teniendo como tobogán los causes de la quebrada la Taruca y el río Sangoyaco impactando la estructura física de la sub estación eléctrica Junín del municipio de Mocoa, donde se encontraba la patrulla de vigilancia con unos cuantos policías.

De característica común la patrulla la componen personas muy jóvenes guiados por su Comandante de puesto, un costeño con carácter y disciplina que quedó demostrada en la dura jornada que con valentía le toco sufrir, sobreponerse y dirigir al grupo de subalternos en medio de directrices lógicas y coherentes, manteniendo al grupo unido y de manera inteligente ubicándolos en la parte más alta de la infraestructura de la sub estación, por encima de una bodega construida con bases firmes que soporto la brutal embestida, logrando preservar su vida y la de sus compañeros de esa trágica odisea. Llegaron a la parte superior de la bodega con sus fusiles terciados a la espalda en medio de una incesante lluvia y frente a sus ojos el aterrador paso del alud de piedras, arena, palos y cuanto material arrasaba a su paso; la gigantesca estructura se estremecía ante la embestida colosal de la avalancha, ellos veían como todo a su al rededor se desvanecía al ser tragado por el  fenómeno natural constituido como un inmenso rodillo de material con olor purulento, el estruendo era enloquecedor en medio de la penumbra que reinaba en ese momento; encendieron la linterna de sus celulares podían ver sus rostros, los jóvenes auxiliares de policía empapados por la lluvia algunos tragándose las lágrimas al pensar que  estaban frente a los últimos instantes de su vida, mientras el comandante los tranquilizaba diciéndoles: “muchachos démonos las manos, nadie se suelte, hagamos un circulo y no nos separemos”; los hombres se apretaron las  manos y en un pacto de honor, lealtad y amistad juraron entre si no soltar a nadie, mientras a su alrededor la muerte cruzaba violenta; la estructura se estremecía aumentando por momentos el estruendo sórdido de aquella noche que traía consigo la tragedia. La oscuridad y olor a barro y sedimentación putrefacta arreciaba y a lo lejos comenzaron a escucharse los continuos desplomes de construcciones y viviendas que sucumbían al impacto de la gran masa arrasadora, de inmediato se empezaron a escuchar los gritos ahogados de las víctimas quienes fueron sorprendidos en el infortunio desastre natural, muchas víctimas que partieron de inmediato a la eternidad, era un evento totalmente demoledor, tal ocurrencia se percibía desatada en una fuerza casi que infinita e interminable. El comándante y sus hombres se arrodillaron y apretando más fuerte sus manos iniciaron sus oraciones, pronunciaron el Padre Nuestro y el Ave María cada uno a su turno elevando plegarias al todo poderoso, su vida dependía del altísimo, no había nada más que los pudiera salvar.

La lluvia poco a poco fue amainando, ya había transcurrido un espacio de casi media hora, el temblor de la edificación termino, todos empapados, atónitos se miraban en medio de la débil luz de la luna, no lo podían creer, había terminado el paso de la avalancha, y a lo lejos se comenzaron a escuchar las sirenas, el aullido de los perros, el sollozo de  personas, gritos de auxilio, todo era caos, la gran infraestructura eléctrica colapso, había sido totalmente destruida por el fenómeno natural, reinaba la oscuridad y se sabía que con certeza tambien la muerte.

Como pudieron descendieron del techo de la edificación entre montañas de sedimento, piedras gigantescas, palos, escombros, latas, varillas, enseres, vehículos y lamentablemente cuerpos sin vida de muchos vecinos de la estación eléctrica que custodiaban; se miraban unos a otros, no lo podían creer, habían sobrevivido a tal monstruo de muerte y desolación, pero no había tiempo para celebraciones, los gritos de la gente les decía que tenían que ayudar de inmediato, no importaba su condición física, no importaba el shock en el que encontraban cada uno de ellos, tenían que actuar de  forma inmediata, la gente los necesitaba y comenzaron su labor, la misma que les impone el uniforme verde oliva, fueron socorriendo a todos aquellos que fueron encontrando a su alrededor, convirtiéndose así en el primer grupo de rescatistas  improvisado que actuó en el lugar de la tragedia, eran sobrevivientes les había llegado el turno de emprender el servicio para lo cual se habían enlistado a la policía, servir a la gente; su ayuda oportuna salvo una  docena  de vidas, de vecinos aledaños al sector de la sub estación, algunos con graves heridas entre tanto rescataron del  barro a no menos de una veintena de mocoenses, niños, mujeres, ancianos y hombres.

Una menor de edad, después de quince días de salir de cuidados intensivos quien fuera intervenida quirúrgicamente por presentar lesión de tórax y fractura con exposición de   huesos de extremidades, quien perdió su vivienda y la totalidad de la familia; ella quien fue arrastrada por el alud quedando debajo de un gigantesco árbol y por esas cosas de Dios no pereció ahogada, no obstante su cuerpo fue sepultado en lodo e incrustado en una gran masa que la aprisionó a ese gigantesco árbol solo dejando ver su pequeño rostro, pudiendo apenas  respirar, miembro de una familia creyente, contó que mentalmente  clamaba a Dios pidiendo ayuda al altísimo, aseguró que escuchó en las horas de la madrugada la voz de un señor que la llamo por su nombre y le dijo que esperara, que tranquila, que ya la rescatarían; casi que inconsciente recuerda como un grupo de policías apareció en medio de la oscuridad, la encontraron y comenzaron a apartar el material que la aprisionaba, la rescataron y la llevaron hasta un sitio seguro donde esperó atención médica, esos policías fueron los hombres vigías de la sub estación electrica Junín.

Durante esas primeras horas del primero de abril, horas cruciales y decisivas el grupo de valientes no cesaron en la búsqueda y rescate de tantas personas en una labor callada, sin protagonismo, realizada con honor y amor, agradeciéndole a Dios haber salvado sus vidas para permitirles servir.

Por todo eso, por esa entrega después de haber vivido en carne propia la avalancha, fueron calificados por la menor de edad rescatada, como ángeles que había puesto Dios en ese lugar para ayudar a salvar muchas vidas.

Aquellos hombres vestidos de verde oliva, de carne y hueso, padres, hijos, hermanos y esposos, novios, personas que se dirían son del común, miembros de humildes familias que en su llamado al reto generacional optaron por portar un uniforme y servir a la Patria, son nombres desconocidos como los del Sub Intendente Levkis Hoyos Cogollos y los Auxiliares de Policía Regulares Nestor Cardozo Sabogal, Ray Martinez Bonilla, Jhoan Lozano Zapata, Juan Ocampo Sanjuanes, Jeison Ramirez Tovar, Davison Holguin Patiño y Daniel Lugo Guzmán, adscritos al comando de policía Putumayo, hoy ángeles vestidos de verde.

20 respuestas a “Ángeles vestidos de verde, sobrevivientes salvados por Dios para ayudar a mucha gente aquella noche de tragedia en Mocoa”

  1. andres ortega dice:

    bien por ese labor, por ayudar ala gente

  2. Dios los Bendiga siempre. Son jóvenes que comienzan a vivir y dejan un orgullo latente para toda sus familias….

  3. sandra dice:

    Felicitaciones muchachos y mil gracias .

  4. Daira Samira Montezuma dice:

    GRACIAS INFINITAS A ESTOS ANGELES VALIENTES POR ALGO DIOS LOS PUSO ESA NOCHE MACABRA EN ESE SITIO. ELLOS TENIAN UN LEGADO QUE CUMPLIR MUCHAS BENDICIONES PARA TODOS A LOS MOCOENSES NO NOS ALCANZARA LA VIDA PARA PAGARLES LO QUE HAN HECHO GRACIAS MUCHAS GRACIAS

  5. Juana Diaz dice:

    Dios les de muchas bendiciones más señores verde oliva felicitaciones por el valor que obtuvieron aquella noche

  6. Alicia santacruz dice:

    No hay palabras para agradecer todo lo que hicieron x la gente en esa monstruosa noche Dios bendiga sus vidas y su labor alrededor de todo peligro mil gracias al grupo q actuó con gran valentía y cabalidad, ya q esto es un golpe muy fuertemente para todos los Q habitamos en la destruida ciudad de Mocoa muchas gracias

  7. LUCY ORTZ dice:

    SERAN LOS ELEGIDOS AQUELLOS QUE DIOS LES PERMITIO VER EL TERROR FRENTE A FRENTE Y QUE LES PERMITIO VIVIR LES DIO OTRA OPORTUNIDAD PARA QUE HAGAN LA VOLUNTAD DE DIOS,,SON AQUELLOS QUE TALVEZ SE PREGUNTARAN ¡¡¡¡SI DIOS ME PERMITIO VIVIR ES POR QUE TIENE UN PLAN CONMIGO!!!!QUE DIOS GUIE SU CAMINO Y PROTEJA ESA NUEVA OPORTUNIDAD GRACIAS A DIOS Y A SU VALENTIA DE SOBREPONERSE ANTE EL CAOS DE ESE MOMENTO Y QUE VIVIRA POR SIEMPRE EN SUS VIDAS!!!MIL Y MIL GRACIAS

  8. maria dice:

    que dios los bendiga, y que esa segunda oportunidad de vida sea llena de muchas cosas buenas

  9. Magdalena Bedelia Alvarez Yela dice:

    Que la Institución y el pueblo les hagan un reconocimiento especial a estos héroes. Que todo sea en vida.

  10. yadira dice:

    mil bendiciones para todos ellos que también son sobrevivientes ayudaron a las demás personas sin siquiera negarse.

  11. Yojana Arias Martínez dice:

    Dios les multiplique en bendiciones todo lo que hicieron por nuestros hermanos. Ustedes si son unos verdaderos heroes

  12. María Concepción Chasoy dice:

    No hay palabras para agradecerles tan buena labor, Dios los bendiga y los proteja siempre.

  13. Pilar Garcia dice:

    Es otra oportunidad de vida, Gracias a Dios estàn sanos y salvos.

  14. Mery muñoz dice:

    Dios los bendiga y los proteja.Dios les dio otra oportunidad y que todo sea para bn.salvaron Muchas vidas y eso no tiene precio.

  15. francisco t. cuaindioy perez dice:

    de verdad, la Institucion debe hacerles un reconocimiento por su labor humanitaria

  16. Ana Cañas dice:

    Que Dios los guarde .. que busquen del Señor Jesús y se arrepientan y se bauticen para la salvación de sus almas.

  17. OSCAR HUMBERTO NAVIA dice:

    MUY BIEN HEROES DE NUESTRA PATRIA COLOMBIA.

  18. Carmen Elisa dice:

    Héroes que entregan su vida día a día aún a costa de la suya, gracias infinitas por la labor que han desarrollado durante el transcurso de este tiempo durante y después de la avalancha. Dios los colme de bendiciones y proteja sus vidas .

  19. celimo calambas rivera dice:

    ahí esta la misericordia de Dios representada en esos hombres comprometidos en servir al pueblo dispuestos a entregar sus vidas para salvar las vidas de los demás. unos verdaderos eroes ángeles guardianes enviados de Dios para socorrer los personas que estaban pasando en un momento de angustia y desespero de una fuerza natural que arrasaba sin piedad y sin clemencia todo lo que se encontrara por delante. los verdaderos ángeles los puso Dios en ese lugar para que con valentina ayudaran a los mas angustiados que Dios los bendiga siempre

  20. ALEJO dice:

    eroes de la patria

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