En el cumpleaños Mocoa 454 años, revivamos su historia

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Mocoa 1930

Autor del artículo/sin fotografías: Vicente Pérez Silva

En cuanto se relaciona con la fundación de Mocoa – Putumayo, como sucede en el discurrir histórico de otras ciudades, existe disparidad de información en lo tocante con los nombres de los fundadores y de las fechas en que tuvo lugar. Esta circunstancia es del todo explicable dadas las accidentadas modalidades de tiempo y espacio en que los hechos tenían ocurrencia. De aquí, las fundaciones de hecho, de carácter informal o meros asentamientos pasajeros. Conquistadores y exploradores de paso… de paso en busca de El Dorado . Fundaciones éstas carentes, desde luego, de las actas que dieran cuenta inequívoca de estos sucesos de nuestro remoto acontecer histórico. Cumplir con determinados formulismos, propios de estos acontecimientos, en semejantes condiciones, consideramos que no era nada fácil; mayormente, en regiones tan inhóspitas y tan llenas de dificultades de toda índole. Y la selvática región del Putumayo entre ellas.

Mocoa 1916

En desarrollo de este predicamento, contamos con las fuentes que a continuación señalamos. En primer término, el Padre Juan de Velasco, en su Historia del Reino de Quito, refiere que cuando el capitán Sebastián de Belalcázar conquistó la ciudad de Quito, en el año de 1533, “se comenzó a denominar el territorio con el nombre de Provincias del Reino de Quito, y entre ellas se hace mención de Mocoa y Sucumbíos”. Aún más, concreta que la región de Mocoa fue descubierta entre los años de 1536 y 1540.

Mocoa-1924

De otra parte, se dice que, “el gobierno de Mocoa fue creado en el año de 1551, siendo su primer gobernador don Francisco Díaz de Pineda, quien tenía orden del conquistador Francisco Pérez de Quesada de fundar a Mocoa en dicho año”. Y se refiere, así mismo que, aunque los mencionados conquistadores Díaz de Pineda y Pérez de Quesada no estuvieron presentes en la referida fundación de Mocoa, esta tarea le fue encomendada a Pedro de Ágreda, y que, según informe rendido a fines del siglo XVI por el agustino Fray Jerónimo de Escobar, la población fue establecida en la margen izquierda del río Mocoa. Dicho informe es de este tenor:

MOCOA es un pueblo que fundó hace diez y nueve años don Pedro de Ágreda, hijo del Licenciado de Vuestro Consejo, que fue y así se llamó este nombre; es un pueblo, tierra muy caliente asperísima, lugar rico, de diez vecinos españoles y algo más de ochocientos indios en contorno de quince leguas, encomendados a los pocos peninsulares; el oro que hay es muy fino; está el pueblo arrimado a unas montañas fuera del camino, de suerte que para entrar allá es menester gran trabajo”. (Archivo de Popayán).

Mocoa 1936

Otro señalamiento de la fundación de Mocoa es el que se atribuye a Francisco Pérez de Quesada, según esta manifestación que aparece en el Diccionario Geográfico elaborado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi:

En 1557 Francisco Pérez de Quesada fundó una cuidad cerca del rió Mocoa, que fue abandonada por sus moradores, quienes se trasladaron a Ecija por la abundancia de oro: ésta fue destruida por los ataques indígenas en 1582. En 1603 el misionero Ferrer logró establecer la población de San Pedro de los Cofanes. Hasta 1637 los franciscanos ubicaron 6 pueblos. Al entrar los jesuitas establecieron la misión que dio origen a la Mocoa actual. Hasta 1875 estuvo habitada por indígenas.

Mocoa 1938

Aún más, siguiendo el testimonio del P. Juan Velasco, el historiador Jaime Arroyo, hablando de las incursiones del mencionado Capitán Francisco Pérez de Quesada, en busca de El Dorado , nos dice la siguiente:

Este oficial obtuvo que el tercer Virrey del Perú, don Andrés Hurtado de Mendoza, lo facultara para la conquista del territorio que queda detrás de la cordillera oriental de Pasto y bañan los ríos Putumayo, Azuela y Aguarico. Por el año de 1557 se internó en esas montañas y sufriendo las mismas penalidades que todos los demás aventureros, pero tuvo siquiera la satisfacción de fundar en 1558 dos poblaciones; una a las orillas del lago de Mocoa, con el nombre de Agreda, y la otra a las riberas del río Sucumbios, con el de Ecija. Estas poblaciones quedaron sujetas al Gobierno de Popayán y duraron poco tiempo, a pesar de que daban oro en abundancia las arenas de sus ríos; porque estando separadas por la cordillera de las demás colonias, no podían favorecerlas, siendo por lo mismo imposible su permanencia; así fueron por fin destruidas por las innumerables tribus que habitaban esos bosques.

A las interiores relaciones se agrega la que adjudica la referida fundación de Mocoa al Capitán Gonzalo de Avendaño, con la particularidad de que se hace el señalamiento de una fecha concreta: la del 29 de septiembre de 1563; hecho llevado a cabo con la ayuda de “diez vecinos encomenderos y ochocientos indígenas, habiéndole dado el nombre de San Miguel de Agreda de Mocoa”. Respecto de esta aseveración, aunque se carece de la documentación fehaciente e indiscutible, la mencionada fecha se tiene como si realmente fuera la de su fundación.

Mocoa 1948

A propósito del nombre dado entonces a Mocoa, cabe recordar que, dos siglos más tarde, cuando Fray Juan de Santa Gertrudis recorre la región del Putumayo, rumbo al Ecuador, hace mención del pueblo de Santa Clara de Mocoa, que “tiene unos quince vecinos, y lo llamen Santa Clara de Mocoa, para conservar la memoria de la antigua ciudad de Mocoa, la que antiguamente fue una de las principales ciudades de Perú, así en comercio como en riqueza, porque todas aquellas serranillas son minerales de oro y de 23 quilates”.

Mocoa 1950

Es preciso no olvidar, que con posterioridad a esta fundación – 29 de Septiembre de 1563 – durante el correr de los siglos XVI y XVII, en varias ocasiones, Mocoa fue atacada, destruida y e incendiada por los indios caníbales del río Caquetá y por los temibles indígenas Tamas y Andaquíes. Estos sucesos determinaron que la población fuera trasladada del lugar de origen fundacional al sitio en donde se encuentra en la actualidad, entre los ríos Mocoa y Mulato.

LA MIRADA DE LOS VIAJEROS

Y si del aspecto histórico se trata, resulta imprescindible la mención de dos nombres francés, el uno; y colombiano, el otro: Eduardo André, viajero encargado de una misión por el Gobierno francés; con este objetivo recorrió los Estados Unidos de Colombia, en 1875; y, Miguel Triana, eminente científico, a quien el General Rafael Reyes, otrora explorador del Putumayo, le había encomendado la búsqueda “de un camino práctico y viable entre la región de Nariño y la del Putumayo”. A las obras de uno y otro es preciso acudir con miras a lograr el mayor conocimiento de un pueblo establecido entre la espesura de la selva y desentrañar, así mismo, la más remota autenticidad de sus orígenes.

Mocoa 1953 -Fotografía desde el interior de la casa comisarial

En el capitulo XVIII: El río Putumayo, su origen y curso superior – El distrito de Mocoa y sus habitantes … de su obra América Equinoccial , André nos trae estas descripciones, que hace con “la convicción profunda de que el medio mejor de prestar utilidad a la ciencia de los viajes, consiste en ser sencillo en el relato y respetuoso hasta el escrúpulo para con la verdad…”.

Dignas son de mencionarse las costumbres de los indios Mocoas, que denotan una mezcla de civilización y de barbarie, si bien predomina la última sobre la primera. Estas pobres gentes sólo se diferencian algo de los indígenas del bajo Caquetá en el traje, del que carecían en absoluto sus antecesores, al cual se da el nombre de cusma… Los Mocoas hablan solamente el quichua y por esto se les llama ingas, corrupción de la palabra inca… La historia de la conquista dice que Quesada llego a Mocoa procedente de Guayabero, teniendo que atravesar esos inmensos bosques y franquear centenares de ríos, a través de mil dificultades…

Los indios explotan las arenas auríferas del Putumayo pero con su natural indolencia, apenas si extraen algunos puñados de oro en polvo que llevan periódicamente a Mocoa para cambiarlo por hachas, armas e instrumentos de pesca. Los indios de la orillas del Putumayo, pertenecen a diferentes tribus entres las cuales se distinguen los orejones, los guaques, los correguajes, y los macaguajes, de carácter pacifico todo ellos… Los rasgos principales de estos indios son idénticos en la mayor parte de las tribus: de estatura mediana, bien proporcionados, aunque desgarbados, de un color todos ellos rojo oscuro o mejor achocolatado, sus extremidades son pequeñas y bien contorneadas, sus agilidad es prodigiosa, tanto en el andar como en la natación y manejo de las canoas, sin que sus fuerzas físicas sean muy considerables; su cabeza es más bien grande que pequeña y más ancha que larga; su frente es estrecha, sus ojos pequeños y algo oblicuos, apagados y rodeados de negras pestañas; pero muchos tribus se las hacen caer por medio del sumo de una planta…

El matrimonio por parte del hombre se reduce a elegir libremente a una mujer soltera de la tribu; toda su ambición se limita a poseer una mujer, un arco, una bodoquera, algunos anzuelos, un hacha y una copita de veneno. La esposa se encarga de sembrar la yuca y maíz, mientras que el hombre corre en busca de casa y pesca para la manutención de la familia. La desnudez es el estado habitual de los indios del Putumayo. El atavío extraordinario utilizaban solamente para las grandes festividades y lo hacían con collares de frutos aromáticos, alternados con otros, hechos con dientes de caimán, jaguar, oso, puma o mono; se atañen las orejas plumas y pedazos de oro y plata… En otros tiempos fueron antropófagos…

De sus creencias religiosas no se les descubre el menor asomo de culto ni de religión alguna. Algunos misioneros han afirmado que estos indios creen en los espíritus buenos y malos y en una existencia futura…

Teatro comunitario Mocoa 1954

Por su parte, el científico, viajero vidente y sensitivo Miguel Triana, en el Capitulo III: tribus de los Mocoas , en su maravillosa obra Por el Sur de Colombia , de obligatoria consulta en estos menesteres, particularmente, en cuanto hace relación con el lugar que nos ocupa, región que fue recorrida por su autor en el año 1905, escribe que:

La cuidad de Mocoa tiene veinte casas, mal contadas, y del último censo de 1904 le resultan 211 habitantes blancos y 150 indios, dispersos en el bosque… Los indios Mocoas constituyen un grupo étnico uniforme que no parece proceder del Ecuador, no obstante su lenguaje inga, sino más bien de la llanura: son los caribes, remontados ya a los arranques de la cordillera.

En cuanto a la estructuración del gobierno de esta tribu indígena, Triana puntualiza:

Son los indios, como gobernadores, y para conservar la constitución social no escrita que ellos obedecen ciegamente en sus prácticas gubernamentales, quienes mantienen siempre en vigor la pena de azotes: una de las inveteradas costumbres de más difícil desarraigo… he observado que los indios, después de una azotaína, se quedan muy tranquilos y hasta festivos…

Su gobierno es aristocrático. Hay un Supremo Consejo de Ancianos que solo se renueva por la muerte de sus miembros, enemigos de toda innovación, defensoras de las costumbres y hostiles a toda enseñanza, ora sea en lo relativo al idioma, a las ciencias o a los asuntos religiosos. Estos miembros nombran y dirigen al gobernador…

Como dato curioso, Triana nos recuerda que en la época de su recorrido, en Mocoa se había establecido una colonia penal o, mejor dicho, un lugar de confinamiento para los contradictores del gobierno en cabeza del General Reyes, cuando, sin término de juicio, se les condenaba al extrañamiento. Fue famosa, aquel entonces, la ingeniosa expresión: “apure, apere y a Pore”.

Aquí – recuerda el celebre viajero de marras hacían la vida bohemia de los presos políticos algunos paisanos, condiscípulos y amigos personales, al propio tiempo que nuestros antiguos adversarios en las enternas grescas que han mantenido separados, pero no enemistados a los colombianos. No tocando asuntos de doctrina política, se nos prometía, como así fue, una feliz permanencia en tan agradable y culta compañía.

Cabe agregar que, desde final del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX, Mocoa fue un centro de suma importancia en el comercio de la quina, la zarzaparrilla, el caucho y la sal del Brasil. De funestas consecuencias para las tribus indígenas del Caquetá y del Putumayo fueron los crímenes y las atrocidades cometidos contra ellas por los esbirros y traficantes de la Casa Arana del Perú.

 

Mocoa 1966

CONSIDERACIONES FINALES

En esta forma hemos allegado, en apretada síntesis, los antecedentes históricos de Mocoa y referido la suerte que ahora corre en el discurrir de sus gentes. Y en el trasfondo, todo ese mundo mágico de mitos y leyendas, de sueños y realidades… Todo “un cúmulo de experiencias, conocimientos ancestrales y saberes tradicionales”. Réstanos decir que sobre el Putumayo se han escrito libros rojos y azules que entrañan denigrantes e inhumanos sucesos de su historia. Y vuelve La Vorágine que “devora” inclemente, que aniquila y que destruye. Con los recientes capítulos de violencia, desplazamientos, terrorismo y narcotráfico, factores, entre otros, se ha perjudicado no sólo el progreso y desarrollo de la capital, sino de todo el departamento. Menos mal que no hayan hecho irrupción las páginas indeseadas de un libro negro . Falta sí, por escribirse el Libro Verde del Putumayo , o sea, el libro de la esperanza en sus más auténticas proyecciones y realizaciones.

Recordemos que el verde es uno los colores de la bandera que ondea por los aires de Mocoa. Con razón han escrito sus moradores que “la tercera franja es el color verde, por el color de nuestras montañas y bosques, y por la esperanza que siempre nos ha animado, la cual es el mayor anti todo contra la resignación y el abandono”.

Con este augurio simbólico por enseña, es preciso no perder de vista que Mocoa es la puerta de entrada de la selva amazónica, la reserva natural de mayores dimensiones, no sólo de Colombia y América, sino del mundo entero; reserva promisoria que se impone proteger a toda costa. Su destrucción, sobra decirlo, afecta la vida presente y atenta contra las generaciones por venir. Y para los tiempos que corren, Mocoa constituye un sitio estratégico, por su situación geográfica, para la integración económica con el lejano Oriente, la unión de la Cuenca del Pacífico con la Hoya del Amazonas.

Tomado sin fotografías de: Revista Credencial Historia. (Bogotá – Colombia).Edición 233. Mayo de 2009
Fotografías: Historiadores putumayenses
Sobre el autor del artículo: Vicente Pérez Silva.
Abogado, Universidad del Cauca. Escritor e investigador. Miembro de la Academia de Historia de Nariño.
http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/mayo2009/mocoa.htm

 

2 respuestas a “En el cumpleaños Mocoa 454 años, revivamos su historia”

  1. Antoñito dice:

    Muy bueno el articulo, es un periodismo que central la personalidad del Putumayo, porque quien no conoce su historia, no conoce su identidad

  2. Antoñito dice:

    correccion: centra

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