Al Putumayo está llegando la bonanza de las campañas al Senado de la República, se mueve el mercado electoral

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Fotografía: Taringa internet

Todos sabemos que el Putumayo no tiene Senador de la República propio o de la región, muchos se echan la culpa de unos a otros, sobre todo aquellos que consideraban que la única esperanza de tener Senador propio era con Guillermo Rivera, sin embargo la mayoría de putumayenses le dijeron NO al ahora Ministro del Interior, sus razones tendrían.

Esa región que de por si tiene un particular comportamiento alrededor de las bonanzas golondrina donde algunos grupos de habitantes viven bastante pendiente de estas alegrías pasajeras como la bonanza del petróleo, la coca, la bonanza del DMG y desde luego ahora la felicidad les embarga a algunos pocos con la bonanza del Senado de la República que sagradamente llega cada cuatro años.

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Esa situación de orfandad en el Senado de la República ha hecho del Putumayo el territorio donde todo candidato a esa corporación de elección popular venga de pesca y de cacería de autonombrados líderes o caudillos y algunas veces, “solo algunas veces”, de algunos que ostentan una credencial por haber sido elegido con el voto popular a cualquier corporación pública, estos  a su vez reclutan a la masa votante que elige Senadores de otras regiones.

Los cazadores o también llamados candidatos por su puesto es gente bastante avezada en la práctica de la actividad electoral y saben dónde ponen su carnada, que por cierto absolutamente nada tiene que ver con propuestas serias, efectivas e inclusivas para el desarrollo del departamento o por lo menos la solución de alguna necesidad en particular; de allí que la falta de paternidad en el Senado de la República impide que aparezcan en el presupuesto del Plan Nacional de Desarrollo partidas serias y completas en beneficio del Putumayo, así los equipos de cacería regional de los candidatos al Senado se esfuercen en confundir a la población respecto de la gestión de su patrón.

Por ello el Putumayo nada tiene para agradecerle al Senado de la República o a la gestión de algún Senador, de allí que obras como la terminación de la variante Mocoa – San Francisco que tanto se rasgan las vestiduras los políticos pastusos en tiempos de campaña, está en las condiciones que está; así como el desarrollo del paso fronterizo Colombo Ecuatoriano por el lado de San Miguel Putumayo, hace que también se vea en deplorables condiciones; dos obras que difícilmente aparecen en el presupuesto de los Planes de Desarrollo Nacional con la asignación de partidas que permitan su total construcción para su funcionamiento; proyectos que por cierto además pareciera que luchan contra la misma voluntad de los senadores pastusos, ya que al parecer de darse el paso fronterizo por el Putumayo, el departamento Nariño estaría cediendo la ventaja de ser el único paso fronterizo hacia el sur del continente por Rumichaca.

Tampoco van a encontrar presupuesto completo asignado para la vía San José del Fragua – Puerto Guzmán, la universidad pública, hospitales de mayor complejidad en zona de frontera, conservación de la amazonia como fuente natural de vida, entre otros temas transversales y de fondo en el desarrollo de la región, pensada NO en crecimiento poblacional colonizador como el que se da en Mocoa en estos momentos, ni de presión sobre la frontera agrícola afectando gravemente el territorio forestal y biodiverso, sino en el inteligente y eficiente aprovechamiento de procesos de desarrollo del territorio y su conservación para elevar la calidad de vida de los putumayenses;

Lo bueno de otras bonanzas es que a cada parroquiano que se cruza con ellas le toca un pedacito de manjar, lo malo de esta bonanza al Senado de la República es que solo unas 20 personas como máximo en todo el departamento se quedan con el manjar y al putumayense de a pie lo llevan a votar mientras año tras año le continúan llenando la barriga de promesas que casi siempre son las mismas; por eso en Putumayo cuando alguien lo invite a votar por candidato al Senado tenga la plena seguridad que esa persona ya tiene un pedazo de manjar en el bolsillo, mientras usted sin nada solo presienta que otra vez como que lo tumbaron y también a la región.

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